El año de las 11 tardes de Chicuelo en la Maestranza
Juan Belmonte le da la alternativa a Chicuelo en la Maestranza de Sevilla.
Por Álvaro Acevedo / Fotos: Archivo familiar
El 28 de septiembre es el día de las alternativas en Sevilla. Tal día como hoy, nada menos que cuatro pilares de la Tauromaquia se doctoraron en la Maestranza: Rafael El Gallo, Gallito, Chicuelo y Marcial Lalanda, siendo el quinto toricantano, transcurrido más de un siglo desde la primera vez, Javier Zulueta en 2025, con toros de Núñez del Cuvillo, y Morante de la Puebla y Roca Rey como padrino y testigo de la ceremonia.
La del genial Rafael El Gallo tuvo lugar en 1902, con Emilio Torres “Bombita” de padrino y su hermano Ricardo Torres, “Bombita Chico”, completando el cartel. Los toros fueron de Otaolaurruchi, y se da la circunstancia de que exactamente diez años después Rafael le cedió los trastos a su hermano José en esta misma plaza, para dar muerte al toro “Caballero”, de los Moreno Santamaría.
Hoy no hablaremos de las rocambolescas circunstancias que rodearon a aquel festejo; ni tampoco del doctorado de Marcial en 1921, con Belmonte y Chicuelo rematando la terna y toros de Rafael Surga. Nos centraremos en el contexto en el que se celebró la siguiente alternativa, la de Manuel Jiménez “Chicuelo” un 28 de septiembre de 1919.
No sabemos si por estrategia o casualidad, desde su debut con picadores en 1917 lo más cerca de Sevilla que había toreado Chicuelo había sido en Santa Marta (Badajoz), si exceptuamos el festival benéfico que organizó Joselito El Gallo en la Maestranza en febrero de 1918, y en el que sí participó el todavía novillero sevillano, que por cierto sentía una profunda admiración por el coloso de Gelves, y éste a su vez, un enorme cariño por aquel muchacho de tan solo 15 años.
Así las cosas, y ya en pleno pulso entre la Monumental y la Maestranza, el empresario de ésta, Salgueiro, contrató tres tardes al entonces todavía novillero para la temporada de 1919, y lo hizo a un buen dinero, pero a cambio de exclusividad. Es decir, no podía anunciarse en la otra plaza de la ciudad. Chicuelo le cortó las dos orejas a un novillo de Albaserrada el día de su presentación, un Sábado Santo, y tal fue el impacto de aquella faena que Salgueiro le firmó otras cinco novilladas en El Baratillo y tres corridas de toros, la alternativa el 28 de septiembre, y dos tardes más consecutivas en aquella a la postre histórica Feria de San Miguel. En total, pues, 11 festejos toreó Chicuelo en la Maestranza en una misma temporada.
La condición seguía siendo la misma, no podía anunciarse en la Monumental, y aquel 28 de septiembre un jovencísimo torero que aún no había cumplido los 17 años, Manuel Jiménez “Chicuelo”, se doctoraba de manos de Juan Belmonte, que le cedió el toro “Vidriero”, del Conde de Santa Coloma. Sucede que para esa tarde, pero en la Monumental de Sevilla, se anunciaba Gallito para ejercer como padrino de la ceremonia de alternativa del jerezano Juan Luis de la Rosa. Es decir, dos alternativas el mismo día, en la misma ciudad y con media hora de diferencia, un caso único en la historia del toreo.
En la tercera tarde de aquella Feria de San Miguel, Chicuelo obtuvo ya el primer éxito que debe calificarse como histórico -término tan manoseado hoy en día- dentro de su trayectoria en Sevilla. En efecto, aquel 30 de septiembre de 1919 cortaba el primero de los cinco rabos que obtuvo en la Maestranza, y lo lograba por su faena a “Correcostas”, de Rincón, en una corrida de ocho toros (4 de Pérez Concha y otros tantos de Rincón) acompañado en el cartel por Rafael El Gallo, Juan Belmonte y Manolo Belmonte.
Al año siguiente se arreglarían las cosas entre ambas plazas, pues aquel pulso perjudicaba a todo el mundo y en especial a Salgueiro, que por un lado se veía obligado a bajar los precios de las entradas para competir con los de una plaza de 23.000 localidades; y por otro, a pagarle más a los toreros para que no se anunciaran en la Monumental de Gallito.
Antes de que matara el toro a José, Chicuelo toreó la última corrida celebrada en aquella plaza de tan corta vida un 22 de abril de 1920, junto al propio Gallito y Belmonte, con toros de Guadalest. Al mes siguiente mataría un toro al Rey de los Toreros en Talavera de la Reina, cerrándose la Monumental para no volverse a abrir, pese a los intentos que hubo de recuperarla con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Un año después empezaría a ser derruida...